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MUNDO ANIMAL | Los ejes de comunicación de los microorganismos

MUNDO ANIMAL | Los ejes de comunicación de los microorganismos

Está creciendo el interés por la microbiota y por cómo regula las funciones esenciales del cuerpo. Un desequilibrio de los microorganismos, o la pérdida de alguna de las funciones relevantes que realizan, acaba en un proceso llamado disbiosis, con la consiguiente pérdida de salud.

La frase archiconocida “la salud empieza en el intestino” es tan real como la vida misma. Los microorganismos que viven en el moco que cubre la pared del intestino mantienen auténticas conversaciones con el resto de órganos del cuerpo.

Existen unos microorganismos llamados comensales, muy diversos, que ocupan su espacio, producen sustancias beneficiosas y mantienen el equilibrio. Sin embargo, hay factores que lo alteran, como la toma de fármacos (antibióticos, antiácidos, antiinflamatorios…), las alteraciones en los ciclos del sueño, el sedentarismo, las dietas pobres en frutas y verduras o enfermedades de muchos orígenes

Todo ello rompe ese equilibrio y favorece el crecimiento de microorganismos oportunistas, provocando un aumento de la permeabilidad intestinal, pérdida del moco protector, alteraciones mentales, problemas de inmunidad, malestar y un sinfín de consecuencias derivadas de esta falta de equilibrio bacteriano, conocida como disbiosis.

Los ejes de comunicación de la microbiota son sistemas de comunicación bidireccional entre el intestino y otros órganos. Voy a intentar explicarlos de forma sencilla.

Los principales ejes que se están estudiando son el eje intestino-cerebro. El intestino produce un gran número de neurotransmisores, que son sustancias químicas que utilizan las neuronas para comunicarse entre sí. Uno de ellos es la serotonina (más del 80 % se produce en el intestino), que regula el bienestar y disminuye la ansiedad. También se produce GABA.

El nervio vago actúa como una auténtica autopista de doble dirección que conecta el intestino con el cerebro. Además, este eje influye en procesos como el estreñimiento y la diarrea. El estrés aumenta el cortisol, y este incremento también altera la microbiota. Existen enfermedades neurológicas y degenerativas relacionadas con la disbiosis intestinal.

Otro de los ejes estudiados es la relación del intestino con la piel. La piel es el altavoz del intestino. Se relaciona con dermatitis, inflamación cutánea, alergias y picores. Los problemas intestinales agravan los problemas de la piel.

El eje intestino-sistema inmunitario relaciona la microbiota con las defensas del organismo. El intestino está considerado el mayor órgano inmunitario del cuerpo. Los microorganismos enseñan tolerancia para no reaccionar frente a células propias o sustancias no peligrosas y, al mismo tiempo, permiten reaccionar frente a toxinas y bacterias dañinas. Si esta barrera falla, el sistema inmunitario se debilita y enferma, aumentando infecciones, alergias e inflamación.

El eje intestino-pulmón se relaciona con el asma, las enfermedades respiratorias y las alergias.

La comunicación con hígado, riñón y páncreas puede dar lugar a problemas en la detoxificación de toxinas urémicas, enfermedades hepáticas y alteraciones del metabolismo, que pueden acabar influyendo en la obesidad, la diabetes y la resistencia a la insulina.

Como veis, esta comunicación entre los distintos ejes es de enorme importancia para mantener el equilibrio del organismo.

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