Entrevista a Eliert Jerez Díaz-Flores, rector del Colegio-Seminario Menor "La Inmaculada y San Dámaso" en Rozas de Puerto Real

Entrevista a Eliert Jerez Díaz-Flores, rector del Colegio-Seminario Menor "La Inmaculada y San Dámaso" en Rozas de Puerto Real
  • No somos un colegio elitista, somos un colegio detallista y tratamos las cosas desde la base”

Situado en plena naturaleza, en el Valle del Tiétar, y sobre una superficie de 7,5 hectáreas para el disfrute de sus alumnos, el Colegio-Seminario Menor "La Inmaculada y San Dámaso", en Rozas de Puerto Real, se ha consolidado como todo un referente educativo en la Comunidad de Madrid y en la colindante provincia de Ávila. Actualmente se imparte desde quinto de Primaria a Bachillerato incluido, de Ciencias y de Ciencias Sociales, aunque se prevé implantar a la mayor brevedad posible el Bachillerato General.

A nivel académico el centro destaca por su excelencia basada en una educación totalmente personalizada y adaptada a las necesidades e inquietudes de cada alumno, con el objetivo de lograr la mejor versión de ellos mismos. Entre sus bondades: han logrado encontrar el equilibrio perfecto entre un enfoque humano de la vida personal y académica y el uso de las nuevas tecnologías como el pionero programa EBI de educación integrada; además de disponer del programa BEDA (Bilingual English Development & Assessment) para el desarrollo de un inglés real; clases particulares; gabinete de orientación psicológica… etc.

Es centro de referencia en Educación Especial con el 30% de su alumnado con alguna necesidad especial. Y aquí el abuso escolar no existe porque la tolerancia con el bullying es cero.

La práctica del deporte y los hábitos de vida saludable también son señas de su identidad, por ello, entre sus instalaciones deportivas cuentan con dos campos grandes de fútbol, un campo de futbol 7, pista de frontón, de voleibol, de baloncesto, zonas verdes ajardinadas por todo el enclave, salas de ping pong, pistas indoor y un nuevo gimnasio. Además de practicar senderismo, el próximo año contarán con un taller de cuidado de caballos y de hípica.

Disponen de comedor con cocina propia en la que cada día elaboran menús sanos con productos kilómetro cero. Y en las aulas la luz natural entra a raudales a través de grandes ventanales que, en su totalidad, dan al bosque.

Tenemos el inmenso placer de conversar con su rector, el sacerdote Eliert Jerez Díaz-Flores. Antiguo alumno de este colegio al que dice amar, y así lo transmite con cada palabra, con cada reflexión. Cuánta paz, cuánta sabiduría y cuánta ilusión nos ha regalado en esta entrevista.

Padre Eliert, ¿podría darnos algunas pinceladas sobre la historia del centro y de la coexistencia del colegio y del seminario?

Aunque el colegio acaba de cumplir 61 años de historia, antes de eso fue el seminario de verano para la Archidiócesis de Madrid y, posteriormente, con la creación de la Diócesis de Getafe en el año 1991, la Diócesis lo instituyó como el seminario menor de la propia Diócesis. Durante 61 años la labor que se ha llevado a cabo es la de un colegio católico referencial, pero a la vez, se le añadió la creación de este seminario donde pueden vivir los jóvenes su crecimiento vocacional al mismo tiempo que compaginan sus estudios y su rendimiento académico y deportivo.

¿El hecho de ubicarse en plena naturaleza no supone un contratiempo respecto a su acceso?

Ninguno, en absoluto, ya que disponemos de un gran servicio de rutas. Tenemos alumnos que vienen desde todas las zonas de la Diócesis de Getafe, pero también de pueblos de Toledo y de Ávila, en total servimos a 26 municipios e incluso, en función de los intereses y de las necesidades de las familias que vienen al colegio, se confeccionan las rutas para que sea un acceso fácil.

¿Cómo se consigue fomentar una educación en valores que en estos tiempos en los que priman la superficialidad y la influencia de las redes sociales?  

Yo creo, lo primero, que los jóvenes están llamados a cosas muy grandes y ese ideal muchas veces se queda diluido en mentalidades más consumistas. Toda vocación pasa por el corazón y pasa por la vida. Y aquí lo que intentamos es volcar el proceso educativo en el corazón de los jóvenes, de tal manera que creamos una educación personalizada en la cual cada alumno va desarrollando las facetas que a él más le ayudan y que él más disfruta, porque no tenemos que crear alumnos modelos, sino que cada alumno es un ejemplo y va a ser lo que él considere, y eso lo queremos fomentar.

Decías de las nuevas tecnologías… A mí una cosa que me sorprende mucho es que muchos jóvenes preguntan las cuestiones más importantes de su vida a la IA, ahora mismo el Chat GPT responde más preguntas sobre vocación, inseguridades, dramas o tristezas y angustias de los jóvenes de las que responden los padres o los amigos. Nosotros damos respuesta a esto a con el Departamento de Orientación, mediante del programa EBI y a través de la vida comunitaria creando un entorno seguro donde los jóvenes crecen afectiva y deportivamente, y también en un camino de excelencia a través de su estudio.

Una cosa muy importante que quiero destacar es que hemos creado la asignatura de Emociones, de modo que todos los alumnos tienen una asignatura curricular a través de la cual se les enseña la virtud de las emociones y cómo gestionarlas y desde ahí podemos hablarles de la angustia, de la depresión, de la ansiedad, de los nervios, de las relaciones familiares y con los compañeros, del abuso del teléfono móvil, etc., creo que cuidar todo esto es muy importante.

Los jóvenes tienen una intoxicación y muchos pensamos que es el teléfono móvil, pero en realidad es la soledad. Los amigos no pueden ser online, te tienen que sonreír cara a cara. Creo que es fundamental compaginar una vida tecnológica que es muy importante, y ellos ya han crecido en esta generación, pero integrada en la vida, no una vida que es el móvil y luego el tiempo que no lo tengo.

También me gustaría señalar que el centro presta un servicio de atención psicológica integrado en el horario educativo, y gracias al Centro de Orientación Familiar COF de la Diócesis de Getafe, tenemos una psicóloga que presta atención a los alumnos y a sus familias para que sea en un entorno privado y tranquilo donde vean que sus compañeros van con toda normalidad.

Asimismo, fomentamos hábitos de vida saludable, alimentación saludable, cuidado en un entorno que sea seguro y tranquilo para ellos, excelencia educativa y con esa mezcla conseguimos un colegio 360º en el que abarcamos todas las dimensiones del alumno.

¿Cuál es la misión educativa del colegio seminario?

Se centra sobre todo en llegar a la excelencia personal a través de la excelencia académica, y empaparla de esperanza porque es lo que te abre a la fe, a la esperanza, a las seguridades, lo que te abre a horizontes mucho más grandes de los que piensas que vas a poder alcanzar. La labor educativa es conseguir cumplir los sueños de los jóvenes que aquí tenemos -también los sueños de sus familias-, pero sobre todo escucharles para que tengan cada día más cerca su futuro y su felicidad.

A mí no me asusta que un joven tenga alguna carencia educativa o que tenga algún trastorno de déficit de atención, a mí lo que más me asusta de un joven es que no tenga esperanza, que no tenga sueños. Con todo se puede trabajar, y pulir el diamante que es cada joven. Tengo la certeza de que cada joven es sueño de Dios para el mundo, y lo tenemos que hacer brillar y cumplir.

Comentaba usted que en el centro tienen cero casos de acoso escolar…

Muchos alumnos con problemas de acoso vienen de centros donde han sufrido abusos tremendos y no les han ofrecido alternativas. Aquí tenemos ahora -puedo decirlo con alegría-, cero casos de bullying, y siempre estaremos así porque no se permite nada. Un joven tiene que venir contento al colegio y disfrutar de sus compañeros. La felicidad de la educación no puede hacer sufrir a un joven.

No somos un colegio elitista, somos un colegio detallista y tratamos las cosas desde la base.

Para finalizar y por ser un hecho diferenciador, ¿podría explicar cómo funciona el seminario menor?

En el seminario menor hay actualmente 25 alumnos, que viven aquí de lunes a viernes, no somos internado… son jóvenes que viven su fe cristiana y que quieren seguir la voluntad de Dios en su vida a la vez que llevan adelante sus cursos. No necesariamente tienen querer ser sacerdotes para estar en el seminario, pero sí pedimos que tengan una vida espiritual para que sepan responder a qué les pide Dios y para eso también les ayudamos aquí a través de la oración comunitaria, la misa, además del esfuerzo en el estudio y del ocio que ellos tienen aquí. Ellos tienen algunas actividades especiales aparte de las clases en las que conviven con todos los alumnos, y luego tienen tiempo para hacer deporte, dos horas de estudio tutelado con profesores del centro, también actividades nocturnas, cine, etc.

Me gustaría destacar que el cien por cien de los alumnos del seminario han mejorado sus relaciones familiares viviendo aquí porque han evolucionado como personas, valoran un hogar y aprenden también rutinas con sus compañeros que a lo mejor en una vida más sedentaria en casa o más aislada no tienen. Me encanta ver jóvenes felices todos los días.

 

 

 

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